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lunes, 20 de marzo de 2017

Franklin reclama mas salas de teatro y critica guiones de cine



FRANKLIN DOMÍNGUEZ
Franklin Domínguez reclama más salas para apoyar el desarrollo del teatro
l Critica la calidad de los guiones en el cine

| 15 AGO 2016, 12:00 AM
SEVERO RIVERA




SANTO DOMINGO. Para el experimentado dramaturgo y actor Franklin Domínguez, quien junto a Camilo Carrau hizo “La Silla”, la primera producción cinematográfica dominicana, el principal problema que tiene el cine en el país es la prisa con la que se hacen las películas y la debilidad de los guiones.

A pesar de que la legislación que fomenta la industria ha generado millones como consecuencia de la cantidad de películas que se están haciendo, a los directores o productores no les resulta interesante procurar contenido diferente.

“La falla está en los libretos, pero tú no has visto a nadie acercarse a los dramaturgos o a nosotros para que les den un libreto. Aquí todo el mundo quiere ser Charles Chaplin, director, productor, actor, el galán, el papá de la protagonista y hasta cobrador...Yo, por ejemplo tengo diez libretos de cine, incluso escribí uno recientemente con Ángel Muñiz y creo que aún no se ha filmado. Hacen falta guiones de cine con un lenguaje universal, no cosas localistas. El guión es la base de todo”, explicó el laureado actor.

Otra de las debilidades es la rapidez con la que los directores y productores quieren filmar películas y colocarlas de inmediato en la pantalla. “La prisa por hacer películas no es buena, y si a eso se le agrega la poca seriedad de algunos actores que saltan con ocurrencias que solo se entienden en el país, no contribuyen a la internacionalización. Es importante que tomen eso en cuenta los que están haciendo cine. Deben trabajar con guiones más internacionales”, expuso.

El autor de la obra “Los Borrachos” y “El Último Instante”, entre otras, recordó que en una ocasión una persona le preguntó la razón por la que no hacía teatro dominicano y le contestó “Es que yo escribo teatro para todo el mundo y por esa razón me piden las obras desde distintos puntos del mundo...hay que tener un lenguaje universal, aunque tengo obras locales como ‘Duarte’ o ‘La Hora del Regreso’...”
El teatro maduro


Franklin Domínguez está celebrando sus 70 años en el teatro. Su vida siempre ha estado vinculada al arte. “Trabajé como jefe de prensa de cinco presidentes y nunca abandoné el teatro. Al contrario, lo fomenté. Desde pequeño comencé a organizar veladas en Santiago, mi ciudad natal. ‘Éxodo’ fue mi primera obra, un trabajo bíblico que no ha sido estrenado...de manera que esa ha sido mi vida. A partir de ahí comenzó todo de las manos de mis hermanos”, reflexionó.

Recordó que en sus inicios las presentaciones teatrales en la capital tenían como escenario al Instituto Salomé Ureña. “Allí comenzó el verdadero teatro dominicano, luego al cine Olimpia y posteriormente al Bellas Artes gracias a las presentaciones de María Martínez, la esposa del tirano Trujillo”.

La Compañía Nacional de Teatro ya tiene 70 años de fundada. Al hacer un repaso rápido de las páginas, Domínguez no titubea al afirmar que el teatro dominicano es maduro.

Afirmó que a nivel de actuación, dirección y dramaturgia el país cuenta con excelentes profesionales. “Aquí lo que falta es la creación de nuevas salas de teatro. No se entiende cómo en Santo Domingo Este no existan salas o en otros municipios y provincias. Eso sí sería positivo; yo, por ejemplo, viajo con el Banco de Reservas a todo el país y el público nos apoya.
En Bellas Artes



“Mi ex lohacía mejor” es el título de la comedia que estrenará en el Palacio de Bellas Artes. “Un divertimento para que la gente la pasen bien. Estarán Honey Estrella, Philip Rodríguez, Yelitza Lora e Iván Camilo”. Subirá a escena en la sala Máximo Avilés Blonda del 14 al 18 de septiembre. Luego presentará la obra “Pecados Enfrentados” en Guloya


http://www.diariolibre.com/revista/cultura/franklin-dominguez-reclama-mas-salas-para-apoyar-el-desarrollo-del-teatro-NA4662438














Franklin Dominguez quiere teatros municipales

Franklin Domínguez pide Medina construir teatros municipales


El dramaturgo dice que este era un proyecto de Juan Bosch, para quien la cultura era vital
Por:Cristina Liriano
Liriano.cl[@]gmail.com
13 junio, 2016 12:15 am
Invitado al coloquios del periódico el Día, Franklin Domínguez , Dramaturgo, actor y director de teatro, cine y televisión dominicana/foto José de León

Invitado al coloquios del periódico el Día, Franklin Domínguez , Dramaturgo, actor y director de teatro, cine y televisión dominicana/foto José de León

Santo Domingo.-Convertido ya en un icono del teatro dominicano, el dramaturgo, director teatral, abogado y político dominicano Franklin Domínguez pidió al presidente Danilo Medina que construya en todo el país lo que definió como los teatros municipales.

El también actor, que cuenta con el aval de que sus obras han sido montadas en los teatros más importantes del mundo, explica que con los teatros municipales se abrirían más plazas para exhibir las obras criollas, las cuales llegan a las salas por unas semanas y luego tienen que salir de cartelera porque el lugar tiene otras actividades

También cree que los actores tendrían más espacio para trabajar y los montajes ya no estarían forzados a presentarse solo en dos ciudades de República Dominicana.


Buena conversación

Entrevistado para Coloquios de EL DÍA, el dramaturgo manifestó que es una lástima que se monte una producción teatral en donde se va mucho dinero y que tenga que ser desmontada por falta de espacio.

“En países como España y México las obras viajan de ciudades en ciudades y se montan giras teatrales con las que los actores pasan meses viajando”, eso mismo me gustaría que se intuya en el país”, señaló.

Recordó que este era un deseo el expresidente Juan Bosch, quien junto a él formó lo que eran los “Centros turísticos y deportivos”.


Sus planes con la cultura

“Cuando era el encargado de Prensa e Información del Palacio Nacional, en el gobierno de Juan Bosch, tuve el honor de preparar junto a él un programa cultural para que todo el país tuviera recreaciones artística, y Bosch era el primero que se maravillaba cuando veía que el teatro estaba llegando y que la gente lo recibía con mucho agrado”.

Indicó que si el llamado es atendido por el presidente Medina, las salas que se construyan debían tener espacio para 500 personas y así las boletas tendrían menor precio.

Agregó que en estos centros también se podrían proyectar las películas dominicanas y el cine llegaría a más público.

“Si tuviéramos una cadena de teatros municipales con luces y sonidos, orientados por gente que sepa de teatro, los actores tuvieran una gran fuente de trabajo”,.


En las escuelas

Abogó por que Educación cumpla con la ley de crear los grupos teatrales en las escuelas.

“Educación tiene en sus archivos una ley que dice claro que se deben formar los grupos de teatro en sus recintos, y si esto se da los jóvenes tendrían un espacio para crear y con eso ayudaríamos a que no estén en la calle, sino formándose teatralmente”, agregó

Domínguez se siente afortunado por que sus obras se han presentado en lugares como el Teatro Garnier de Mónaco, el Theatre Royal du Gymnase de Bélgica, en el Madison Square Garden de Nueva York, en el estadio Roberto Clemente de Puerto Rico, en los teatros de Perú, El Salvador, Argentina y de otros países.


Preocupado

Al teatrista le preocupa que los jóvenes de teatro que hoy salen formados de buenas escuelas no tienen muchas fuentes de trabajo, por lo que se limitan a montar obras y ya, por lo que si se pusieran en marcha los grupos teatrales en las escuelas estos profesionales podrían entrar a dar clases en todo e país.

Estos proyectos fueron planteados a la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández, y volver a planteárselos en una visita que hará a su despacho

En los años 60 y 70 Domínguez escribió una serie de obras que hoy mantienen vigencia, como “Sálvese quien pueda”, “Campaña electoral” y “Se busca un hombre honesto”.

Ahora su gran proyecto será escribir “Los tránsfugas”, que vendría a satirizar el sistema político actual. Conversador, galante y bien conservado el multipremiado actor dice que al partir de este mundo le gustaría que lo recuerden por sus obras teatrales,

Está trabajando en una recopilación de estas para recuerdo de sus nietos. Tiene tres hijos, varios nietos y hasta biznietos lo que lo mantiene feliz, pues piensa que la vida ha sido muy buena con él y le ha dado la suerte de que el mundo conozca su teatro, Está agradecido con los reconocimientos que y fuera del país le han entregado.

Vea el original en El Día



Soy un hombre del teatro apasionado de la política

El actor Franklin Domínguez trabajó como jefe de Prensa para cinco mandatarios dominicanos

Por:Fausto Polanco
faustodelorbep[@]gmail.com
13 junio, 2016 12:10 am

Invitado al coloquios del periódico el Día, Franklin Domínguez , Dramaturgo, actor y director de teatro, cine y televisión dominicana/foto José de León

Santo Domingo.-Su padre Nemencio Domínguez era un antitrujillista, a quien Franklin le llevaba la comida a la cárcel cuando este cayó preso junto a sus dos hijos Persio y Pablo por desafiar el régimen de Rafael Leonidas Trujillo en la década de los 40.
Quizá episodios como este convirtieron al dramaturgo Franklin Domínguez en un apasionado de la política, llegando a formar partidos políticos, trabajar para cinco presidentes como jefe de Prensa del Palacio Nacional, pero además, criticar, a través de sus obras de teatro, a los políticos dominicanos y retratar en sus montajes los problemas sociales del país.
Y es que accidentalmente Franklin siempre ha estado ligado a la política por una u otra razón, porque fue quien escribió en 1961 el pasquín “Vamos a partir”, un homenaje silente a las hermanas Mirabal, circular que repartió entre sus mejores amigos,
La misma decía que ese día todos los dominicanos debían quedarse en sus casas, no asistir los cines, restaurantes y otros lugares públicos como forma de protesta, al cumplirse un año del asesinato de las mártires, hecho ocurrido en 25 de noviembre de 1960.
Recordó que por esa circular cayó mucha gente presa con el propósito de dar con el responsable principal, y al ver que estaban tan cerca de él decidió irse a Puerto Rico antes que lo descubrieran, donde se unió a un grupo de exiliados políticos dominicanos como Marcio Mejía Ricart, Tavito Amiama y Juan Isidro Jiménez, entre otros.
En ese entonces Juan Isidro Jiménez le encomendó dirigir el periódico de la Unión Revolucionaria de Exiliados Dominicanos (URED) y estando en Puerto Rico le llegó la noticia de la muerte de Rafael Leonidas Trujillo.
De Puerto Rico se fue a Nueva York, donde escribió la obra “Quiénes son mis jueces”, un monólogo para recaudar fondos con el propósito de enviar a los exiliados dominicanos a su país. La misma luego se convirtió en “La silla”, primera película de República Dominicana.
Momentos críticos
En los tiempos difíciles de la era de Trujillo, Miguel Alfonseca, Iván García y otros actores que definió como “cabezas caliente” de la época, le pidieron que les escribiera una obra que retratara la situación política que se vivía en el país.
Es cuando le sale “Espiga madura”, con un texto en el que los hijos tramaban matar a su padre por lo mal que les trataba, pero la realidad es que a quien iba dirigido el mensaje era contra Trujillo.
“El texto de esta obra era tan directo que decía: Si nos unimos podemos matarlo. Si nos unimos podemos salir de él. El viejo no puede durar para siempre, frases que el público luego las usaba calladito”, dijo.
Jefe de Prensa del Palacio
En 1963 fue nombrado director general de Información, Cultura y Diversión por el presidente Juan Bosch, de quien tenía una idea errada, inculcada por Juan Isidro Jiménez, quien era un adversario del Jefe del Estado y le daba versiones del político que no se correspondían con la realidad.
Próximo al golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, Bosch se fue a México con una comitiva de sus funcionarios, dejando a Franklin en ese país para que investigara los proyectos culturales que se estaban desarrollando allá, para ponerlos en práctica en República Dominicana.
Estando en México le sorprendió el derrocamiento de Juan Bosch.
Desde el hotel María Isabel, donde se hospedaba, llamó a su secretaria en el Palacio Nacional para enterarse de cómo andaban las cosas en su país, luego del derrocamiento de su Presidente.
Varios de los golpistas eran sus amigos, entre ellos Mario Read Vitini, quien lo llamó para que se reintegrara a su trabajo como director de Prensa de la Presidencia.
“Cuando fui al Palacio a la reunión vi ese salón lleno de gente, todos por hablar con Read Vitini, y de tanto rebú que vi me salió una sonrisa. Hugo Rey me vio y me dijo: Franklin, esa sonrisita tuya como que dice algo y le respondí lo siguiente: Yo creo que aquí vamos a tener que buscar “Un hombre honesto” y de ahí le salió la obra.

Publicado como memoria sin interés comercial. Vea el Origina en el Periódico El Día

lunes, 16 de marzo de 2015

Franklin Domínguez tan creativo a los 83 años como cuando era joven


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 Por
a.pena[@]hoy.com.do
03 enero, 2015 2:00 am

Cuando el régimen de Trujillo asesinó a las Mirabal, Franklin Domínguez escribió un melodrama “que quien lo leía lloraba”. Circuló clandestinamente y fueron coautores Andrés Avelino, Abel Rodríguez del Orbe y Luis Eduardo Escobar.
“…Tres cadáveres, tres ataúdes…”, rezaba, invitando al pueblo a dejar vacíos los bares, cines y otros centros de diversión y a sacarle cinco copias y distribuirlas. “Cayó mucha gente presa”, afirma Franklin, que tuvo que exiliarse en Puerto Rico.
Conoció a Minerva cuando estudiaba derecho, se hicieron amigos, la visitaba. “Era una mujer impresionante, parecía una diosa, escuchaba más que hablaba, era preciosa, elegantísima, hermosa, muchos estábamos enamorados de ella”, confiesa. Rodríguez del Orbe y Avelino le acompañaban a verla en la pensión donde vivía.
Franklin sintió animadversión hacia la dictadura desde que cursó la secundaria en la que maestros antitrujillistas “nos infiltraban ideas clandestinas contra Trujillo”. Cuenta que cuando había desfiles y otros actos en honor al tirano, Ángel Mieses les decía: “la asistencia es voluntaria pero el que no vaya tiene cero en conducta”.
No obstante, fue en la universidad donde Domínguez puso en práctica su oposición escribiendo y entregando panfletos con símbolos y consignas antitrujillistas como: “¡Abajo Trujillo!”.
Nunca fue descubierto ni apresado pese a que entre sus amigos había notables desafectos como Pipe Faxas, Luis Gómez Pieterz, Luis Gómez Pérez, los hermanos Mejía Ricart y los ya citados. Entre él y Rodríguez del Orbe, relata, había una amistad entrañable, “ellos conspiraban pero no me envolvían a mí, sin embargo, yo estaba en lo mío a mi manera”.
Un día, estando en la azotea de Bellas Artes junto a Niní Germán y Pepito Guerra vio al sátrapa cruzar por el malecón y exclamó: “¡Qué fácil sería matarlo desde aquí!”. Sus acompañantes eran reconocidos enemigos del Gobierno y fueron torturados en La 40. Mientras golpeaban a Guerra le gritaban: “¡Toma espigas maduras!”.
Espigas maduras fue el título que le puso Franklin a una obra que escribió contra Trujillo que se exhibió con éxito en todo el país. Se trataba de “un padre tiránico con sus hijos, los tenía sojuzgados y ellos se consideraban ya desarrollados para la libertad. ¡Tenemos que acabar con el viejo!”, manifestaban.
Debía someterla primero a la Comisión de Espectáculos Públicos que esperó un mes para preguntarle cómo era posible que los hijos quisieran matar a su padre, sugiriéndole buscarle otra salida. La carta la firmaba monseñor Eduardo Ross. Se declaró no apta para menores y le modificaron una línea que decía: “30 años soportándote” por “Tantos años soportándote”.
Fue presentada en Bellas Artes y después la pidieron con frenesí desde los pueblos. Armando Hoepelman era el padre y los hijos eran Ina Moreaux, Miguel Alfonseca, José Sanabia, Iván García, Guerra y otros.
“La gente salía callada, se corrió la voz de que atacaba a Trujillo porque aquello era una agitación completa: ‘Si nos unimos podemos acabar con él”, expresaba.
Yaqui Núñez, que aún no era famoso, se acercó a Franklin en San Francisco de Macorís y le comentó: “La juventud de Macorís ha captado el mensaje”.
“En las dictaduras a veces se puede decir las verdades y no pasa nada. ¿Quién iba a pensar que el padre perverso era Trujillo?”. Sin embargo, a los pocos días lo recibieron en Borinquen, perseguido, Octavio Amiama, Tirso y Marcio Mejía Ricart. De ahí viajó a Nueva York donde lo sorprendió el tiranicidio.
La silla. Franklin nació en Santiago el cinco de junio de 1931, hijo de Nemesio Domínguez Rojas, dinámico vendedor de seguros, y de Sofía Hernández Peña. Estudió en la escuela Paraguay hasta sexto curso pues la familia se trasladó a la capital en 1940.
Sus hermanos son numerosos: Gonzalo, Pablo Neri, Persio, Gladys, Doris, Mercedes, Roberto, de padre y madre, y Sócrates, Hilda y Máximo, de padre. “Mamá los crio a todos”. Hay bohemios, músicos, bailadores de tango, humoristas, maestros, concertistas, tenores, actores cómicos, farmacéuticos… Algunos fallecieron.
Franklin es el más versátil y creativo. Desde niño organizaba veladas, recitaba, bailaba. Vino al mundo con el tango: Si los pastos conversaran/ esas pampas me dirían… “Nací con música”, declara. Con el tiempo escribió “Bailemos ese tango”, que dedicó a Monina Solá.
En Santiago tuvo sus primeras novias. Antes de ingresar a la universidad, donde se graduó licenciado en filosofía en 1952 y doctor en derecho en 1955 pasó por la escuela República de Argentina, el colegio La Salle y la Normal Presidente Trujillo.
La política y el teatro han estado unidos en su productiva vida. En la mayoría de sus trabajos está prácticamente reflejada la historia dominicana desde el trujillato, y esta armonía destella en su charla. “De ahí surgió tal sátira”, expresa reiteradamente este actor y escritor en cuyas Obras Completas hay registradas más de 80 producciones. Tiene otras inéditas.
Descubrió su capacidad al ver una velada en el teatro Olimpia, en 1939. “Pero yo puedo hacer eso”, dijo. Desde entonces no se ha detenido su quehacer que comparte con el amor por sus hijos Francisco Domínguez Hernández, Franklin Ricardo y Francisca Libertad Almánzar, su nieto Engels, cuatro biznietos y su novia Hellen Sharon White, ex miss Wisconsin.
Imposible citar sus numerosas creaciones, muchas premiadas, pero es obligado mencionar La Silla, primera película dominicana de largo metraje, traducida al inglés y el francés, aclamada por un pueblo que celebraba la libertad después del ajusticiamiento. Iba a ser un monólogo titulado: “¿Quiénes son mis jueces?”, que comenzó a ensayar Camilo Carrau en Nueva York.
Carrau, técnico cinematográfico, reunió amigos camarógrafos, sonidistas, cinematógrafos y “le cambiamos el nombre por La Silla, una especie de conciencia que acusaba, denunciaba”. Franklin escribió y dirigió esa cinta cuyos recursos eran una silla, que conserva, un retrato de Trujillo, algunos dibujos y el talento inigualable de Carrau. Rebozó los cines y teatros con ese asiento que bailaba, giraba, reía, lloraba. Graciela Villanueva de Carrau y Clark Johnson y Phil Meise, norteamericanos, están asociados al filme.
Lamentablemente, de él no hay copia ni original. “Estuvo bien en mis manos”, comunica, pero pasó a Cinemateca y posiblemente esté en Funglode “en mal estado. José Rafael Lantigua se comprometió a repararla, pero nunca he recibido respuesta”.
Franklin, un liceísta que no ejerce y un católico no práctico, es un bienhechor criticado por “andar ayudando a todo el mundo”. Conduce su vehículo, nada, no fuma y solo toma “tragos sociales”. No va a misa pero reza todas las noches por las familias y la paz. Atribuye sus fuerzas y su memoria espléndida a que “me mantengo con la conciencia tranquila y no hago daño a nadie”.

martes, 4 de marzo de 2014

10 momentos inolvidables de Franklin Domínguez

Franklin Domínguez: “En mis obras reflejo el acontecer político del momento”

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Franklin leyendo este artículo en la edición impresa de El Caribe.
Foto de Carolina Margarín.



A temprana edad, Franklin Domínguez supo que su gran pasión era el teatro, tanto así, que desde aquel entonces ya montaba espectáculos en su natal Santiago. Conforme pasaba el tiempo se preparaba cada día para ser mejor en esta rama artística. Su entusiasmo por la dramaturgia era enorme, pero más grande era el amor que sentía por su padre, y por complacerlo ingresó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde se graduó de Licenciado en Derecho. Tras haber obtenido el título, se lo entregó en sus manos y continuó con lo que en verdad le apasiona. En sus obras, Domínguez nunca se ha parcializado , sino que enfoca realidades, siendo su mayor preocupación  mostrar la realidad dominicana. En su repertorio tiene más de 80 obras, como son “Juego de ajedrez”, que refleja el problema domínico-haitiano, y “Gracias Panamá”, donde muestra la realidad que viven los dominicanos en esa nación de Centroamérica. Sus obras de distintas temáticas, han sido adaptadas a nivel internacional, entre las que se destacan “Hostos, el hombre que anhelaba una patria” y “Los sueños de Lincoln”, entre otras.

En el plano político, el actor y presidente del Movimiento de Conciliación Nacional cree en su propia filosofía: la conciliación, y considera que políticamente ningún hombre ni partido, por sí mismo, resolverá los problemas del país. “Se necesita la suma de todas las buenas voluntades que están dispersas en los partidos políticos de nuestra sociedad”, afirma.

1. Niñez
Nací en Santiago de los Caballeros y estudié en la escuela Paraguay, allí recuerdo a mis dos buenas maestras: Italia Acedoti y la señorita Hilda Peña, a quien siempre recuerdo, por supuesto, porque Hilda era muy linda y yo siempre vivía enamorado de ella. Salí de Santiago a la capital a la edad de nueve años,  pero ya en Santiago realizaba actividades artísticas  junto a mis hermanos. Organizaba veladas, desde ahí comencé a ganar dinero, cobraba a dos centavos la entrada para ver el espectáculo, donde mi hermana y yo cantábamos, bailábamos, actuábamos.  Mi hermano, un año menor que yo, era el portero y muchas veces me robaba el dinero.

2. Padres ejemplares
Mi padre, Enecio Domínguez, era agente de seguro de vida y comerciante, representaba muchas casas extranjeras en el país; y mi madre, Sofía Hernández de Domínguez, una mujer muy consagrada a sus hijos, eran padres ejemplares y muy cariñosos. Ambos procrearon diez hijos, y mi padre, fuera del matrimonio, tuvo cinco hijos con diversas mujeres, a quienes mi madre crió como si fueran suyos. En casa no había distinción, ni discriminación entre uno y otro.

3. Llegada a la capital
Aquí estudié en la Escuela Argentina, después pasé al Colegio La Salle y aunque en este colegio hacían muchas actividades artísticas yo nunca participé de ellas, nadie se interesó en ponerme en ninguno de sus repartos. Mi preocupación artística comenzó cuando fui al Cine Olimpia a ver una velada, y me dije a mí mismo: pero yo puedo hacer esas cosas. De ahí comencé a escribir, actuar, y ya en el año 1946, cuando se creó la Escuela de Teatro de Bellas Artes, al año siguiente me inscribí en ella, tenía 16 años. Allí comencé a estudiar con el gran maestro español Emilio Aparicio, el creador de la radionovela en el país. Trabajé con él en el cuadro de comedias Esterlín.

4. Estudios en Texas
Luego de tener unos éxitos acá en el país me fui a estudiar a los Estados Unidos, conseguí una beca por un año en la Escuela de Dramaturgia de Texas, donde hice una gran labor; tanto es así, que merecí un reconocimiento del obispo de Austin, Texas, aún conservo la carta que él me envió, donde me felicitaba por el éxito que yo había tenido como estudiante latinoamericano. Allí en Texas, presenté dos o tres obras, también con mucho éxito. Fue una experiencia magnífica, trabajé con muchachos de diferentes países. En esa época se estrenó la película “Alrededor del mundo en 80 días” y yo monté un espectáculo latino titulado “Alrededor de Latinoamérica en 80 minutos”, el cual tuvo un éxito rotundo en esa ciudad.


Franklin Domínguez, aparte de dirigir y actuar, también ha hecho cine.
Franklin Domínguez, aparte de dirigir y actuar, también ha hecho cine. (Johnny Rotestán)










5. Mi gran obra
Como ya venía de Texas, cuando regresé al país un grupo de actores me pidió que escribiera una obra para ellos representarla. Entonces se me ocurrió escribir la obra “Espigas maduras,” en contra del régimen de Trujillo. Fue una obra de crítica al tirano, a través de un padre que tenía a sus hijos subyugados y maltrataba a su esposa y se llevaba mal con los vecinos, tuvo una acogida tremenda. Cuando eso, había pasado el accidente de Rómulo Betancourt y la OEA lo había condenado, entonces yo decía en la obra que los vecinos lo abandonaron. Lo interesante era que en ella se hablaba de que había que acabar con el viejo, que si nos unimos podíamos destruirlo y que no era una roca invisible. Gracias a Dios no tuve ningún problema, y sí, ellos censuraron la obra pero esta censura  duró dos meses  para ser aprobada y cuando me mandan la carta de censura en el año 58, me decían que realmente no estaban de acuerdo en que unos hijos mataran a su padre y que el autor debía de buscar otra solución. Esa fue la obra que me lanzó como dramaturgo.

6. El abogado
Mi papá me obligó a que estudiara Derecho, estudié en la Universidad de Santo Domingo, me gradué y le entregué en sus manos el diploma y le dije que ya yo iba a hacer lo que me gustaba, que era el arte y el teatro. No tuve oposición por parte de él, siempre me apoyó y se sentía muy orgulloso de mi labor. Soy abogado, nunca he ejercido esta profesión, pero sí aplico mis conocimientos en mis obras. Además, estando en Texas estudié Derecho Internacional. 

7. Jefe de prensa
Fui jefe de Prensa del Palacio Nacional en el gobierno del profesor Juan Bosch, en el corto período de Molina Ureña, cuando comenzó la guerra de abril, luego jefe de prensa del coronel Francisco Alberto Caamaño y jefe de publicidad de la Revolución de Abril, de García Godoy y de Don Antonio Guzmán. Siempre me llevé muy bien con todos ellos, me distinguían mucho, había mucha comunicación y sobre todo, teníamos muchísima confianza. De momento, escribo un libro sobre mis cinco presidentes.

8. Actor de películas
Aparte de dirigir y actuar, también he hecho cine. He trabajado en 15 películas italianas, también he hecho cinco películas españolas, donde hacía papeles muy interesantes. He estado por mucho tiempo en la producción cinematográfica, fui el primero que hizo en el país la primera película de largometraje llamada La Silla, entre los años 62-63, con Camilo Carrau. En ella se abordaba el régimen dictatorial de Trujillo. Fue una película que participó en dos festivales internacionales de cine, uno en Puerto Rico y otro en Italia, donde tuvo muy buena acogida. En ella actúa un solo actor y tiene una duración de hora y media.

9. El político
Soy el presidente del Movimiento de Conciliación Nacional, aliado al PLD. Este partido lo fundó Héctor García Godoy, no estoy muy abierto en la política porque el momento político en el país es muy difícil, sabemos que aquí hay dos fuerzas mayoritarias: PLD y el PRD, es casi perder el tiempo ponerse a forma fuerzas minoritarias, pero sí creo en lo que es la filosofía de mi vida, en la conciliación. Esta filosofía la transmitió García Godoy. Considero, políticamente, que ningún hombre ni partido solo van a resolver los problemas del país, que se necesita la suma de todas las buenas voluntades que están dispersas en todos los partidos políticos. Hay que tratar de unificar, porque en todos hay gente de buena voluntad que quiere lo mejor para esta nación, para juntos buscar solución a los problemas del país. Esto se logra, a través del diálogo y la conversación.

10. Mis lemas
He llevado una vida muy práctica, quizás por ser del signo de Géminis. Los geminianos somos más prácticos, realistas y observadores. Muchas veces la gente me dice que no me preocupo, y no es así; lo que pasa es que yo adopté hace tiempo varios lemas como:  tómalo al paso, y una cosa adelante y otra después. Y eso me ha ayudado bastante en mi vida, a no precipitarme y ver las cosas con un sentido más realista. Puedo decir que momentos difíciles no he tenido en la vida, he sabido buscar las soluciones, creo en esta y en el diálogo.

Critico la izquierda y la derecha
Generalmente, en ellas escribo una preocupación para reflejar los problemas del momento que acontecen en la República Dominicana.

Por eso, a mis obras yo las considero como sátiras políticas apartidistas, en ellas critico a la izquierda y a la derecha. Realmente mis obras han encajado en cada período político que ha vivido el país.

Una que causó mucho revuelo fue la que presenté sobre el derrocamiento del profesor Juan Bosch, que se llamó “Se busca un hombre honesto”, que la volví a realizar ahora, 48 años después, con el mismo éxito y buscando el hombre honesto todavía. Lo interesante de esta obra era que en ella yo protestaba contra el golpe de Estado en cierta forma.

Luego escribí una que se llamaba “Campaña Electoral,” que cubre el período de García Godoy, y “Se busca un hombre deshonesto”, que cubre el período de Antonio Guzmán. La cuarta obra, con los mismos personajes, se llamó “Colón agua y apagón”, donde aparece el presidente ciego de la República Sálvese Quien Pueda.


En mis obras escribo la realidad política que se está viviendo en el momento, las hago con humor, pero un humor crítico y en ellas trato de reflejar lo humano de sus personajes.


Ideología
“Considero políticamente que ningún hombre, ni partido solo, van a resolver los problemas del país, que se necesita la suma de todas las buenas voluntades”.

Labor en Texas  
“Por mi gran desempeño allí, merecí un reconocimiento del obispo de Austin, donde me felicitaba por mi  éxito como estudiante latinoamericano”.

Sátiras políticas
“Generalmente, en mis obras escribo una preocupación para reflejar los problemas del momento que acontecen en la República Dominicana”.


Franklin Domínguez el hombre al que la fama no enloqueció

Por Cristina Liriano
Liriano.cl[@]gmail.com 14 octubre, 2013 12:07 am



Franklin Domínguez
Franklin Domínguez revela actuará hasta el día que Dios quiera. Foto:Elieser Tapia


Santo Domingo.- Sus obras han  sido ampliamente comentadas por la crítica internacional, tiene colgados los más importantes reconocimientos que a profesional alguno se le pueda dar. Y en su memoria lúcida tiene registrado cada uno de los episodios que por su vida han pasado desde que con tan solo siete años se paró frente a su familia e hizo su primera velada teatral.

El dramaturgo, actor y director de teatro, cine y televisión dominicano Franklin Domínguez,   en un diálogo sincero y llano cuenta cómo han sido estos más de 60 años transitando por las artes.
Con nostalgia, y unos ojos que se ponen más grises, asegura que cuando parta de este mundo solo quiere ser recordado como el hombre al que la fama no lo enloqueció y la vanidad no llegó a su vida.

Bellas Artes
Recorre los pasillos de Bellas Artes con entusiasmo, alegría y una chispa vuelve a encenderse en él cuando muestra cada uno de los detalles de ese centro cultural, a donde llegó en el año 1952, cuando formó parte de la obra que inauguró ese lugar.

Ha sido cuatro veces director de este teatro, y dice que su amor por Bellas Artes no lo da el cargo, sino saber que él es hechura y semejanza de ese centro.

Por eso no le importa que le den alguna responsabilidad gubernamental para andar siempre cerca de esos rincones que ya conocen su risa, sus pisadas y hasta sus pensamientos. Ha escrito 80 obras de teatro, aunque solo 50 han subido a escena.

Se declara pionero en el cine dominicano, al ser el director y guionista de la película “La silla”, primer largometraje que se presentó hasta en importantes festivales internacionales hace más de 40 años.

También es pionero en la ópera,   los musicales y, por supuesto, en el teatro.

Está orgulloso de todo lo logrado, y también complacido con   los reconocimientos que le han hecho en el país y fuera de aquí.

“He sido reconocido en los cuatro continentes, hasta en el de África. Hace poco vino un príncipe a entregarme un reconocimiento, mi figura ha sido bien valorada”. No se casó nunca, pero  tiene una compañera residente en Miami a la que visita en temporadas y quien además lo visita.
Tiene tres hijos, uno suyo y dos adoptados. Cuatro nietos y varios bisnietos.
Disfruta la soledad, y aunque no fuma, dice que   su momento cumbre es cuando se sienta a media luz, cuando la serenidad se hace presente, y el puede disfrutar un puro.

Aspiró a la Presidencia
Fue candidato a la Presidencia, y entre risas y un animo extraordinario acepta que muchas personas votaron por él. En el régimen de Trujillo nunca le pasó nada, porque supo contar sus historias en el teatro sin tener que señalar a nadie.

“Todo al revés” fue la primera obra que lo paró profesionalmente y en donde recibió sus primeras ovaciones.

Original de El día. Fuente: http://eldia.com.do/franklin-dominguez-el-hombre-al-que-la-fama-enloquecio/ 

jueves, 27 de junio de 2013