martes, 4 de marzo de 2014

Franklin Domínguez el hombre al que la fama no enloqueció

Por Cristina Liriano
Liriano.cl[@]gmail.com 14 octubre, 2013 12:07 am



Franklin Domínguez
Franklin Domínguez revela actuará hasta el día que Dios quiera. Foto:Elieser Tapia


Santo Domingo.- Sus obras han  sido ampliamente comentadas por la crítica internacional, tiene colgados los más importantes reconocimientos que a profesional alguno se le pueda dar. Y en su memoria lúcida tiene registrado cada uno de los episodios que por su vida han pasado desde que con tan solo siete años se paró frente a su familia e hizo su primera velada teatral.

El dramaturgo, actor y director de teatro, cine y televisión dominicano Franklin Domínguez,   en un diálogo sincero y llano cuenta cómo han sido estos más de 60 años transitando por las artes.
Con nostalgia, y unos ojos que se ponen más grises, asegura que cuando parta de este mundo solo quiere ser recordado como el hombre al que la fama no lo enloqueció y la vanidad no llegó a su vida.

Bellas Artes
Recorre los pasillos de Bellas Artes con entusiasmo, alegría y una chispa vuelve a encenderse en él cuando muestra cada uno de los detalles de ese centro cultural, a donde llegó en el año 1952, cuando formó parte de la obra que inauguró ese lugar.

Ha sido cuatro veces director de este teatro, y dice que su amor por Bellas Artes no lo da el cargo, sino saber que él es hechura y semejanza de ese centro.

Por eso no le importa que le den alguna responsabilidad gubernamental para andar siempre cerca de esos rincones que ya conocen su risa, sus pisadas y hasta sus pensamientos. Ha escrito 80 obras de teatro, aunque solo 50 han subido a escena.

Se declara pionero en el cine dominicano, al ser el director y guionista de la película “La silla”, primer largometraje que se presentó hasta en importantes festivales internacionales hace más de 40 años.

También es pionero en la ópera,   los musicales y, por supuesto, en el teatro.

Está orgulloso de todo lo logrado, y también complacido con   los reconocimientos que le han hecho en el país y fuera de aquí.

“He sido reconocido en los cuatro continentes, hasta en el de África. Hace poco vino un príncipe a entregarme un reconocimiento, mi figura ha sido bien valorada”. No se casó nunca, pero  tiene una compañera residente en Miami a la que visita en temporadas y quien además lo visita.
Tiene tres hijos, uno suyo y dos adoptados. Cuatro nietos y varios bisnietos.
Disfruta la soledad, y aunque no fuma, dice que   su momento cumbre es cuando se sienta a media luz, cuando la serenidad se hace presente, y el puede disfrutar un puro.

Aspiró a la Presidencia
Fue candidato a la Presidencia, y entre risas y un animo extraordinario acepta que muchas personas votaron por él. En el régimen de Trujillo nunca le pasó nada, porque supo contar sus historias en el teatro sin tener que señalar a nadie.

“Todo al revés” fue la primera obra que lo paró profesionalmente y en donde recibió sus primeras ovaciones.

Original de El día. Fuente: http://eldia.com.do/franklin-dominguez-el-hombre-al-que-la-fama-enloquecio/ 

sábado, 6 de julio de 2013

La Silla en el Primer Festival Interamericano 1966



 Afiche del Festival de Cine,
creado por Antonio Maldonado.

"Presentamos en este festival muy pocos ejemplos del cine experimental o de avant garde, pero debe recordarse que los productores de este tipo de cintas desarrollan y exploran nuevas técnicas, que a menudo son usadas después por los productores de cine comercial. Una de las más notables películas experimentales que habrá de presentarse en la cinta dominicana LA SILLA, un ensayo o indagación existencialista sobre el significado de la identidad dominicana. Utilizando un único actor, una silla, algunas fotografías de Trujillo y unas pocas piezas de utilería, esta película de largo metraje explora la angustia de un joven dominicano que bajo el régimen de Trujillo se enfrenta a mentiras, tortura y muerte. Los objetos vienen a ser símbolos de la realidad histórica de la dictadura y, a la vez, de los conflictos psicológicos del joven, enfrentado primero con la tiranía y luego con la libertad. La intensidad emocional nunca decae a pesar de lo limitado del elenco y de la falta de escenografía. Con un mínimo de objetos, bajo una excelente dirección e igual actuación, la película crea, mediante su técnica experimental, una realidad que es tal vez más impresionante que lo que sería con una ordinaria documentación social."

Texto crítico incluído en el programa del Festival de Cine Documental, realizado dentro del marco del Primer Festival Interamericano, entre el 27 de marzo y el 6 de abril de 1966 en el teatro Cortés, de San Juan, Puerto Rico.

creado por Lorenzo Homar.