jueves, 27 de junio de 2013

Franklin Domínguez resalta el poder de la cultura durante la 'Revolución de Abril de 1965'

Cultura Franklin Domínguez resalta el poder de la cultura durante la 'Revolución de Abril de 1965' Laura Peralta
28 de Abril del 2013
El dramaturgo y director de Bellas Artes, Franklin Domínguez.


El papel de la cultura para orientar el proceso de la revolución de abril de 1965 fue reconocido este domingo por el dramaturgo y director de Bellas Artes Franklin Domínguez, quien durante la presidencia de Juan Bosch fungió como director de Información y Prensa.

En el programa 'Los Sabios en la Z', conducido por el ingeniero Ramón Alburquerque, Domínguez comentó sobre varias actividades ejecutadas durante el citado periodo para alentar a quienes reclamaban el retorno de la constitucionalidad y orientar a quienes se inclinaban hacia los norteamericanos invasores.

El también actor manifestó que la calle El Conde se convirtió en una galería de arte y existían los comandos culturales en los que se realizaban presentaciones artísticas con cantantes como Johnny Ventura.

La radio fue uno de los medios de penetración popular en la Guerra de Abril, a través de la emisora Radio Santo Domingo Televisión (antes HIZ), por la que se transmitían los Episodios Gloriosos de la Lucha Constitucionalista, escritos por Domínguez.

El dramaturgo escribió cuatro libretos radiales, como "El embajador que engañó a su Presidente", el cual tuvo por objetivo "desmontar el mal informe" que dio el embajador de Estados Unidos en el país sobre lo que era la revolución.

"El veneno de la mentira", "Los genocidas de San Isidro" y "Los que no caben en el avión" fueron otros de los episodios.

Otras figuras vinculadas a la cultura que aportaron a la revolución mediante Radio Santo Domingo Televisión fueron el poeta Miguel Alfonseca, el dramaturgo Iván García y el músico Fernando Casado, quienes participaban en el programa constitucionalista.

"Las charlas con el pueblo" también se difundían diariamente para fomentar el sentimiento constitucionalista.

Según Domínguez, la emisora no difundía música, debido a que el pueblo estaba de "duelo". Sin embargo, llegó un momento en que se hizo necesario promover el himno constitucionalista.

"El pueblo estaba un poco tenso sobre el futuro y era necesario el himno constitucionalista. Llegó ese momento en que había que lanzarlo", contó Domínguez.

Fuente: Z 101 DIGITAL

Franklin Domínguez, un hombre que es teatro

CULTURA
Franklin Domínguez, un hombre que es teatro
SUS OBRAS ANDAN POR EL MUNDO TRADUCIDAS A DISTINTOS IDIOMAS
por Jhonatan liriano

Domínguez sostiene dos ejemplares de la primera ópera escrita en el país, “Anacaona”.


SANTO DOMINGO.- Lo de artista le viene de familia. Entre sus hermanos hay cantantes, músicos y pintores. Él, Franklin Domínguez, es un “valor cultural” de la nación, así lo reconoció el gobierno dominicano. Todavía anda por esta media isla y por el mundo llevando dentro de la valija de su cuerpo un arte milenario que se hace palabra, idea, cuerpo, confrontación y sueños: el teatro.

Nadie puede citar enteramente la historia o la actualidad teatral del país sin mencionar su nombre, que suena a talento, a profesionalidad, a entrega. Y es que Franklin Domínguez es el más prolífico dramaturgo dominicano, maestro de varias generaciones de teatristas que se formaron entre la rigurosidad de sus montajes.

Es autor de unas 70 obras dramáticas, de las cuales nueve han sido galardonadas con el Premio Anual de Teatro Cristóbal de Llerena, que otorga la Secretaría de Educación. Para el 2003, recibió el Premio Nacional de Literatura que concede la Fundación Corripio, junto la Secretaría de Cultura.

Hasta en China se puede disfrutar de las historias inventadas por un santiaguero que se hizo abogado para complacer a su padre, y actor para encontrarse consigo mismo. Algunas de sus obras están traducidas al mandarín, al italiano, al flamenco, al francés, al portugués, al inglés y al papiamento, muestra infalible de la trascendencia de un hombre que es una escuela en sí mismo.

El dramaturgo, que escribió la célebre sátira política “Se busca un hombre honesto”, tiene la dicha de haber vivido la representación de sus creaciones en escenarios como el Teatro Gañiré, de Mónaco; el Theatre Royal du Gumnase, de Bélgica; el Madison Square Garden, de New York; el estadio Roberto Clemente, en Puerto Rico, y en todas las grandes salas del país.

Recuerdos y proyectos de un pionero
Franklyn Domínguez abrió las puertas de su hogar para compartir con LISTÍN DIARIO algunos de los tantos buenos recuerdos que el arte de las tablas ha sembrado en su memoria. Nos ofreció un jugo de piña y una pronta sonrisa a modo de bienvenida y comenzó a contarnos cuentos, cuentos de la vida un teatrista consagrado.

Durante la dictadura de Trujillo dio sus primeros pasos como actor. Para ese entonces no existía Bellas Artes ni nada que se le pareciera. Desde temprana edad mostró un evidente contenido político en sus escritos. Con la obra “Espigas maduras” recorrió varias ciudades del país criticando sugerentemente la personalidad del tirano.

El comprometido artista no sólo ha dejado huellas sobre escenarios teatrales. Es escritor del primer largometraje criollo “La silla”, filmada en 1963, otra crítica a los opresores trujillistas. De su puño y letra nació el texto de la primera ópera dominicana, “Anacaona”, musicalizada por el maestro italiano Adriano de la Rosa.

Explica que todos sus escritos y sus actuaciones los ha realizado con la única intención de enaltecer los mejores valores de la sociedad dominicana y ridiculizar las conductas que entorpecen el crecimiento de los seres humanos. Poseedor de una férrea fuerza de voluntad, Domínguez es pionero en áreas que ahora pudieran verse como novedosas.

Por ejemplo, cuenta que los musicales que ahora están de moda en el Teatro Nacional son precedidos por la presentación de la comedia musical de su autoría “Solano”, primera pieza dramático-musical que se presenta en Santo Domingo.

En este espectáculo se hilvanan de forma dramática las canciones del maestro Rafael Solano. A Domínguez no le falla la memoria cuando recuerda como el Teatro Nacional no dio abasto para acoger a las miles de personas que acudieron a ver sus obras “Omar y los demás”, “Cuando los héroes quedaron solos” y “Duarte, fundador de una república”. Todas impusieron récords de asistencia en la sala grande.

Pero el nombre de Franklin brilla más allá de las bambalinas. Es un activo actor de cine, ha filmado unas 15 películas italianas, aparece en varias producciones de la televisión y el cine locales. Y es contratista de varias productoras de cine español. Además, tiene todo un historial de trabajo en la publicidad y en la radio.

No se detiene
Con una sonrisa dibujada en el rostro que cuenta historias de la patria, de la esperanza y del espíritu humano, el dramaturgo afirma que jamás detiene sus andanzas por las tablas. Aunque ya no trabaja con la misma frecuencia que antaño (el tiempo pasa), se presenta junto al grupo teatral que dirige para el Banco de Reservas.

A los teatristas de las nuevas generaciones les recomienda una sola cosa: preparación. Esta es la única herramienta que, acompañada de un poco de talento, puede asegurarle el trabajo a un actor en en territorio dominicano. Y después de haber ofrecido su vida al enriquecimiento de la cultura nacional, le hace un solo reclamo a las autoridades: que se construya un teatro en cada municipio cabecera, para que todo el pueblo pueda entrar al mundo de la esperanza y las ideas, donde él es un arquitecto.


Fuente: Listín Diario